Edu

Cuando una persona querida está al lado, la vives cada día, pero cuando se va, la sigues viviendo en los recuerdos. No quieres que ninguno se te olvide y rescatas incluso aquellos que ya creías olvidados.

Con Edu siempre mirábamos hacia delante, era imposible no hacerlo.
Ahora, con todo nuestro dolor , tenemos que mirar hacia atrás.

Desde que llegó a Correchouso de mano de Esperanza, cubriendo su timidez con una barba espesa hasta que se convirtió en el alma de las fiestas del pueblo hay todo un bonito camino que él llenó de generosidad, amistad, risas, diversión, buenas conversaciones, respeto, lucha, cariño desinteresado....

Supo encontrar su hueco, donde se encontraba agusto, feliz, realizado.
Muchos amamos Correchouso, pero creo que nadie como él lo ha hecho revivir año tras año de forma tan desinteresada.
Durante estos duros nueve meses, volvió al pueblo infinidad de veces, volando con sus sueños y su mente. Se montó en su moto para recorrerlo , saludando al pasar a los que en la fuente tomaban el fresco, parando a hablar con los que lo hacían en el escalón, subiendo las escaleras de Laureano para tomar el café, sacando con bromas al "Jambo" de la cama mientras hablaba con Martín o discutía conmigo cualquier asunto de la comisión, tomando una cerveza con Luis y Reló, apareciendo luego en el río donde Espe toma el sol simplemente a decirle hola, abriendo el bar, instando a su hijo a que conecte el proyector y ponga la música, mirando orgulloso a la gente disfrutar y divertirse porque ese era su principal y más importante objetivo, sin esperar más que eso a cambio de todo su esfuerzo.

Los que tenemos la suerte de ser además parte de sus amigos o su familia...no encontramos palabras para expresar todo aquello, que afortunadamente pudimos decirle con un simple abrazo.

Edu, gracias. Y no te preocupes, ya no te irás de Correchouso porque vivirás para siempre dentro de las cabezas y los corazones de todos los que te queremos.
Porque pudo ser cualquier otro, pero Edu elegió quedarse para siempre en Correchouso.

Y nosotros, alegrémonos, porque alguien más nos esperará del otro lado....y , seguramente , con el bar abierto.

1 comentarios:

Javier Valldepérez dijo...

Edu, que no te has ido, que yo lo sé. Que tú lo sabes. Tu Correchouso del alma tiene dibujada tu risa, entre sus castaños, tu sed, en su fuente, tus paseos, entre sus calles estrechas.
Esa manía tuya de hacer de la vida una broma, de la broma una forma de vida. Pero lo que más recuerdo de ti es tu sensibilidad, tu tranquilidad... contagiosa.
Tuve la suerte de conocerte. De compartir algunos de tus ratos. Gracias Edu.
Un abrazo, con todo mi cariño.
Javi

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